Por Ignacio Pascual,  Ingeniero Químico IQS

Antes de hablar de cómo eliminar olores es importante entender qué es un olor. Es algo que sabemos a nivel intuitivo pero que pocas personas son capaces de definir de forma simple.

Podemos definirlo como la interpretación que hace nuestro cerebro de la reacción entre determinadas moléculas gaseosas y nuestra pituitaria. Esta definición supone que los seres humanos:

  • no podemos oler líquidos, sólo gases.
  • no olemos todas las moléculas: no olemos el CO2 (los mosquitos sí)
  • somos más sensibles a unos olores que a otros.

¿Por qué olemos unas cosas si y otras no? ¿por qué tenemos sensibilidades diferentes? La respuesta a la primera pregunta es que nuestro cerebro interpreta como “buenos” aquellos olores que, a lo largo de nuestra evolución como especie, han estado asociados a los alimentos. Por ejemplo: flores-fruta-alimento.

Y consideramos “malos” aquellos olores históricamente asociados con la toxicidad. Por ejemplo: descomposición-no comestible. Sin embargo, los perros (que son carroñeros) encuentran atractivo el olor de carne podrida.

Respecto de la segunda pregunta, también hay que remitirse a la Evolución: el ser humano tiene una sensibilidad muy elevada para los olores asociados a productos tóxicos, como el sulfhídrico (huevos podridos), el amoníaco (orina), y los ácidos grasos (vómito, frito,  queso). Es una cuestión de preservación de la especie.

De hecho, la mayoría de malos olores percibidos a diario son precisamente de estos tres grupos:

  • Tioles (o Mercaptanos). Son derivados orgánicos del Sulfuro de Hidrógeno (H2S). Típicamente se generan como parte del proceso de descomposición de la materia orgánica. Ejemplos de olor a Tioles: Huevos podridos, Col, Sudor.
  • Aminas. Son derivados orgánicos del Amoníaco (NH3). La forma más frecuente de encontrarlos es como producto de descomposición de la orina. Ejemplos de olor a Aminas: Orina, Tabaco, Pescado, Cadaverina
  • Ácidos Grasos: Son cadenas de hidrocarburos que contienen grupos ácidos carboxílicos (-COOH). Se encuentran, como su nombre indica, en aceites y grasas, aunque también son frecuentes en olores complejos como las basuras. Ejemplos: Queso, Frito, Vómito, Vinagre

Sistemas de eliminación de olores

A la vista de lo dicho, queda claro que para eliminar olores hay que eliminar las moléculas que los causan. Esto se puede hacer de dos formas:

  • Sistemas físicos. Eliminan las moléculas, por ejemplo la ventilación forzada. Tienen un inconveniente irresoluble: son ineficientes con las moléculas adheridas a superficies (por ejemplo, textiles). Sin embargo, una buena ventilación mantiene a raya los malos olores
  • Sistemas químicos. Eliminan las moléculas convirtiéndolas en otra cosa. Podemos extraer las moléculas con ventilación y quemarlas en un horno o pasarlas por un scrubber. Es caro pero funciona. Respecto al ozono para limpieza ambiental, su eficacia (en concentraciones admisibles para la vida humana) es discutible, a juicio de la Agencia de Protección del Ambiente de los EE UU
  • Neutralización química en fase gas. Este sistema consiste en emitir moléculas al aire que reaccionen con las moléculas malolientes, dando lugar a moléculas inodoras (o de olor agradable). Hay que recordar que, a menudo, un pequeño cambio en una molécula modifica su olor. Como ejemplo tenemos la Cafeína y la Teobromina (chocolate), en la cual el simple cambio de un grupo metilo por un Hidrógeno, modifica radicalmente sus propiedades olfativas.

Este tipo de soluciones tienen la ventaja adicional de que, al emitir moléculas, estas se depositarán sobre los textiles y otras superficies, de manera que también se neutralizarán las moléculas malolientes adheridas.

Neutralización química de malos olores: pros y contras.

La eliminación química es una manera eficiente de eliminar olores en la mayoría de entornos.

Ventajas:

  • Es un método inspirado en la Naturaleza: ciertas plantas neutralizan el olor de sus competidoras, y de esta forma atraen a los insectos para ser polinizadas.
  • Es un método eficiente: como los malos olores son detectables a muy bajas concentraciones, se requieren cantidades muy pequeñas de neutralizantes en el aire (ppm o ppb).
  • Se pueden diseñar fórmulas complejas para olores complejos. Por ejemplo, un cubo de basura contiene muchos malos olores, y por tanto, hay que aplicar diversidad de moléculas.
  • Los sistemas son escalables, se pueden aplicar a cualquier entorno: desde el textil en una habitación al ambiente de un aeropuerto o de un matadero.
  • Los efectos son rápidos, por tratarse de una reacción en fase gas.
  • Son sistemas muy efectivos en coste.

Inconvenientes :

  • Al ser moléculas específicas, si no aplicamos la fórmula apropiada no eliminaremos el olor.
  • Para reaccionar las moléculas deben encontrarse: el sistema de difusión es crítico.
  • No atacamos la fuente del mal olor, sino el efecto: mientras persista la generación del mal olor habrá que mantener el tratamiento.
  • Los productos eliminadores tienen un olor característico, típicamente una fragancia. Sin embargo, no se puede hacer que un eliminador huela a cualquier cosa. A diferencia de un ambientador, en el que el cliente elige la fragancia, en el caso de un neutralizador químico la fragancia será característica y no modificable (no es posible escoger el aroma).

 

Ignacio Pascual

Ingeniero Químico IQS

Green Planet Solutions International

Www.limpiaolores.com